miércoles, 11 de abril de 2018

Un Retazo de Tiempo



El otoño se oculta en la ciudad sin nombre
Y hay un leve destello de luz entre los álamos.

Mi ventana es un mundo abierto a lo posible
Y el paisaje parece bañado por los árboles.

Veo un tono castaño haciendo de escenario
Mientras tanto una hoja se derrumba en el patio.

No siento por ahora demasiada nostalgia
Estoy solo en mi casa y tengo un vino a mano

Sin embargo el recuerdo es una luminaria
Y una llama que marca los sueños que pasaron.

Mi imagen está fija en el bruñido espejo
Mi pelo brilla inmerso en un cielo de canas.

La realidad es hoy un futuro perplejo
Y solo incertidumbre llevo anclada en el alma.

La luz de los recuerdos no obstante me acorrala
Imágenes dispersas de un pasado impreciso

Redes donde se guardan ciertos húmedos labios
Bocas que fueron mías hace ya mucho tiempo.

Viajes donde buscaba conocer bien quién soy
Fotos descoloridas de lejanos paisajes.

Todo es un torbellino pero lento y extraño
Y en el medio del centro tu lejana mirada.

Me acerco a la ventana a ver el panorama
Hoy la melancolía se ha vuelto desolada.

Es una antigua fiesta, parece una quimera
Repleta de ilusiones de tiempos que se fueron.

Y hacia adelante nada. Sólo un leve horizonte
Vacío de proyectos y con gusto a resaca.

Así se fue la vida sin que me diera cuenta
Veloz como un destello que no tiene sentido

Con la muerte parada en un viejo baldío
Vigilando mis pasos por las calles del barrio.

Me he vuelto lo confieso, perito en desengaño
Sin futuro y sin verbo nada habrá de salvarme.

Todo fue un espejismo fugaz, yo no me engaño.
O acaso haya pasado como si fuera un sueño.

Solo quedan vestigios y un retazo de tiempo
Y aunque no sepa cómo, debo aprender a usarlo.


©2018

sábado, 31 de marzo de 2018

Café desvelado


Ahora que el tiempo pasó como un relámpago
En las noches de luna vuelvo a recordarte.

Sueño un sueño rabioso entre sombra e insomnio
Y destruyo mi anhelo contra un espejo roto.

Estás en cada estrella de la oscura ventana
Como un brillo pequeño y casi intrascendente.

Descorro la cortina, me salgo de la cama
Soy un zombie soñando que ha dormido a tu lado.

No consigo mover las piernas en el piso
Y oculto mi  torpeza en puertas y bisagras.

La mañana me ofrece un café desvelado
Y hay en el aire un cierto aroma que me gusta.

Sobresale el reflejo en el vidrio pintado
El consuelo está tibio en la taza y mis labios.

¿Dónde andarás mi vida en esta tierra extraña?
¿Quién te dará resguardo de tus miedos pasados?

¿Dónde estarás mi sueño tan lejos de mis brazos?
¿Dónde hallarás refugio? ¿Quién habrá de cantarte?

Sabrás que de momento odio la geografía
La vastedad del mundo abruma y desconsuela.

Recuerdo en especial el temor que sentías
En aquella locura de cama desolada.

Llevo ahora en los hombros la carga del deseo
De los cuerpos mezclados y los besos exhaustos.

Estás en mi memoria como una rosa exacta
Como una luz de luna que ilumina el pasado.

Fuiste igual que una chispa, un destello salvaje
Tan tenue y tan ligera, tan mujer esmeralda.

Tenerte fue una fiesta, recordarte un halago
Que me brinda la vida y los años que pasaron

El café desvelado de esta mañana incierta
Me lleva hasta tu encuentro con los ojos cerrados.



©2018

jueves, 22 de marzo de 2018

El Otoño en Buenos Aires

Los secretos del corazón se entierran profundo en el otoño pero solo el tiempo dirá cuán profundo fueron sembrados.
Otoño Porteño,
melancólico y triste
de húmedas calles y avenidas
de balcones sin malvones
de patios sin glicinas
y jardines sin flores.

Todo el verde se ha volado... sólo soy yo el que queda en el palco deshojado del árbol de mi cuadra. 

En otoño...
Cuando me quedo solo en mi pequeña casa, cosa que de ordinario sucede habitualmente,


 
Antiguas obsesiones por el tiempo que pasa, me toman por asalto los pliegues de la mente.
                                                           

©2018